Diosita
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11:42 p.m.
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Los sinuosos senderos de la vida de Lssäs, y de Alvaro. ¿Por qué dividir en varios blogs la mezcolanza de temas por abordar? Lssäs es un todo, por demás desubicado, pero uniforme. Igual deberá ser su blog...
see it!
además...
http://www.juliocortazar.com.ar/obras.htm
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Etiquetas: ¿Surf-eando o Web-eando?
Se veía como la cosa más fácil del mundo en un principio.
Me preparé para saltar, y de todos modos no era gran cosa, pensé.
Tomé impulso y di un tropezón con un pedazo de ladrillo mientras caminaba de espaldas, algo dubitativo.
Me puse a correr pensando el ladrillo, creándolo de un pedazo en mi mente... y me detuve en seco.
El ladrillo que recompuse era negro y brillante, pulido y sinceramente bello. Di vuelta y me fijé con cuidado en el pedazo. Recibí un puñetazo en la nuca antes de darme cuenta que el pedazo recomponía perfectamente mi visión.
La muchedumbre impaciente me obligó a saltar. Tomé impulso de nuevo, intentando no mirar abajo, y corrí cerrando los ojos. Los abrí justo antes de llegar al borde y salté, grácil y elegante. El Vaquero me tiró una piedra al mismo tiempo que el puñetazo en la nuca se desvanecía. Un pedazo de ladrillo negro-pulido-brillante y me di vuelta a tiempo para agarrar la piedra que me había lanzado.
La piedra resultó ser precisamente el pedazo de ladrillo... ¿me estaba persiguiendo? Me sonreí ante la idea, siempre estupideces en la mente, pensé.
Una eternidad después, llegué al otro lado. Me di vuelta y saludé a la muchedumbre. La Chica caminó directo a mí y cayó al vacío sin chistar. Luego el Vaquero sonrió y se desvaneció murmurando groserías.
Se podía oír ya a la Chica, muy abajo, luchando con el Vaquero e intentando escalar, cuando me fijé en el pedazo de ladrillo. Era azul y de una textura áspera, que a la vista recreaba pequeños gránulos, irrealmente uniforme. La Chica gritó, e Igor corrió al barranco, cayendo a gran velocidad.
Observé como brillaba el pedazo en mi mano, y casi se me antojaba que estaba creciendo. Al frente el Anciano me miraba fijamente, casi como si fuera a hablar en cualquier momento; la lucha seguía abajo, aunque esta vez era entre el Vaquero e Igor. Los gritos en inglés y ruso se oían graciosos, pues ambos hablaban español normalmente. La Chica me gritaba algo, aunque no pude entender ese hebreo tan antiguo. El Anciano seguía mirando en esta dirección, aunque esta vez veía fijamente al pesado ladrillo que colgaba pegado de mi mano.
Bajé la vista un instante y miré el ladrillo sudar, llorar, transpirar, derretirse, quien sabe. Lo posé en el suelo un poco después de que las gotas que caían al suelo empezasen a dibujar un amplio cuadrado alrededor mío. El ladrillo muy pronto era uno y medio, y ambos brillaban, con un color rojo, inyectados de sangre los cuatro, brillantes se replicaban sobre el cuadrado que antes habían dibujado. Así observaba los ocho ladrillos, aunque mi mirada parecía no haberse retirado de la cara del Anciano, y, para mi sorpresa, habló.
El Niño y la Niña movían la boca al mismo tiempo que el Anciano, como si fueran un coro largamente practicado, aunque sabía que todas las voces, la Legión, salían de la boca del Anciano. Cientas murmuraban trivialidades, relatos sin fin, sandeces, y otras decían cosas menos importantes. Por fin escuché una cita filosófica soltada en medio del tremor, y miré compungido al Anciano; ¡Como se atrevía!
El Vaquero e Igor dejaron de pelear y desaparecieron para siempre, luego ellos, que no eran ellos, aparecieron a mi lado. Los ladrillos, cuatro millones ciento noventa y cuatro mil trescientos cuatro, brillaban con un vomitivo color verde claro, infinitamente iguales, obsesivamente uniforme la pared, alta y terrible... la Chica saltaba por encima de los ciento treinta y cuatro millones doscientos diecisiete mil setecientos veintiocho ladrillos, y caía pesadamente sobre el suelo de tierra, no menos pesada que los nuevos muros, no menos pesada que las miles de voces de la Legión al otro lado. ¿Teníamos que pasar por esto siempre que había que reconstruir la torre de Babel? El descubrimiento, el salto, leal isdaicortiefzicio, la pelea, los sesenta y cinco mil quinientos treinta y seis demonios hablando y la piedra que quiere alcanzar a Dios... enloquecedoramente perfecta (era ella, no nosotros).
No pude dormir esa noche.
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Etiquetas: Relatos
Un día caminaba dentro de mi mente, y me tropezé con que hay muchos baches. Creía que había solucionado eso, pero las divagaciones mías siguen siendo... nuevas rutas por caminos desconocidos... y muchas veces remeditar sobre algo no ha afinado ese lugar, ni cubierto todas las lagunas, sino tan solo alargado el camino, pulido algunos sectores, si, pero principalmente alargado la vía.
Creía que conocía como soy, pero cada vez me doy cuenta que me puedo sorprender, y eso me gusta. Por lo menos no me aburro estando conmigo, cerrar los ojos e imaginar es cosa de un segundo, y mi imaginación todavía no anda tan embotada, inclusive con el bombardeo de imaginación ajena a la que lo someto.
Creo que se me quiere y respeta, y descubro que no es necesario... bueno, no es pertinente, en realidad, preguntar a la gente qué siente por mi. No hace falta, las cosas esas se muestran solitas, y es momento de observar, en vez de preguntar. Se han pasado de moda los contratos verbales, y una cultura que no observa ni contempla honorabilidad en la palabra, se escuda en la mentira para mostrarse, al final, con un peso tan grande de las generaciones y generaciones de mentiras que creó, que estas se caen solas, y dejan al descubierto verdades que no buscábamos siquiera.
Tento de admitirte en esta ocasión, no creo que haga falta decirte que eres un cielo más llá de otro cielo, y que no eres una sola persona. Contento de demostrar que te quiero, descubro que mientras más me desencanto, a esta edad, de la humanidad en general y de las personas en particular, más te quiero. No eres nadie en particular, sino mucha gente; y te quiero. Hacer algo por ti, imperfecta, y llena de defectos, tal como soy yo...
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Real Unmaker
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Etiquetas: Reflexiones y opinión
Te sueño,
y en mi inquieta noche
no encuentro sosiego,
mas ligeros son los pensamientos
e iluminados de ilusión.
No te siento...
y me duele, mientras tú,
suave luz de luna,
bañas mi rostro
sobrecogido por tí.
El frío aumenta,
mas no le tengo miedo,
inviernos crudos van a venir
antes de llegar a tí,
doncella y guerrera.
Tu vaivén me impacienta.
Te alejas, como tímida marea
que abandona los tristes muelles.
Te acercas, impetuosa y veloz;
tu cercanía es niebla densa, casi irrespirable.
Me abandono,
y en tus sueños encuentro mi alegría.
No vivo si no es por tí,
tu incandescente espíritu arde,
valientemente te defiendo, mi princesa.
Mas no te siento,
y acogido a mis ensoñaciones
batallo por un reino
donde pueda darte un trono
y, de noche, te sueño.
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Ella llegó del colegio y vió unas maletas. Suspiró, mezcla de resignación y esperanza de que no fuera un molesto pariente, de esos que en todo se meten, y que nada dejan en su lugar. Sin embargo en su casa no había nadie, y solo estaban las enigmáticas maletas.
Se quedó en su casa, que estaba vacía, aunque las maletas le incomodaban, como esas extrañas estatuas de ojos en perspectiva, que parecen seguirte con la mirada, y que siempre parecen espectantes a lo que vas a hacer o decir.
Calló un buen rato, mientras renegaba, por que no había comida, y ese día había llegado con ganas de siquiera poder paladear algo de su refri, no importaba... Regresó de la molesta presencia a sus ocupaciones habituales, y, en espera de que alguien llegue con noticias de donde carajos podía conseguir comida, decidió ponerse a leer en su cama.
Tenía media hora leyendo, y había caído dormida. Sintió como una mano se pasó por su rostro, y pensó que sería alguien que había llegado de buen humor; sin embargo su cansancio le dijo que siguiese en esa suerte de sueño. Luego escuchó como se cerraba la puerta, el ruido de las maletas... y... silencio.
Despertó algunas horas más tarde, y descubrió que, para su sorpresa, sus padres estaban furiosos en la sala.
- ¿Qué hacen? -les preguntó algo somnolienta.
- Un tipo vino, dijo que te buscaba... era un extranjero... y bueno, fuimos con él a la policía... por que... bueno, eres menor de edad... y no nos gustó "tu pequeña visita" ¿quien demonios es ese tipo? - dijo su madre, algo irritada.
A ella le dió un pequeño sobresalto escuchar esa historia, y más sabiendo que nadie de los que conoce en el extranjero sabe donde vive ella. Así y todo calló y solo escuchaba mientras su madre seguía hablando furibunda.
- Bueno, aunque tenía todos los papeles en regla, no nos ha gustado la visita, y los policías, por ser él boliviano, le han deportado, bajo sospecha de llevar cocaína... -su madre calló un rato y dijo- bueno, no le encontraron nada, pero ya no podían echarse atrás... te dejó algo antes de recoger sus maletas... no quería despertarse -concluyó, quizas medio conmovida.
Ella corrió a su cuarto y encontró una pequeña carta. No decía gran cosa, y ella esperaba algo más de una despedida así de dramática. Pero no, la cotianidad y los papeleos, los apuros y la policía habían hecho de ese incidente extrañamente seco y algo... inusual...
"toqué tu piel como leche... sentí el océano..." decía, nada más, la nota.
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Ella caminaba por esas calles un poco vacías a la hora de la siesta, tan acostumbrada en ese lugar. Pensaba que había sido una mala idea irse a pie a su casa, pues era lejos. Estaba de mal humor, y bueno, no estaba para aguantar nada hoy.
Un tipo, con una mochilota y unos lentes oscuros, con la típica pinta del turista al que van a asaltar en menos de 15 minutos, preguntaba, con un mapa en la mano, a alguna gente, que de mala gana le contestaba, y de mala gana se ponía a caminar de nueva cuenta. Cuando se acercó a ella, él notó que ella... se quedó paralizado en medio de la calle, aunque ella, que lo vió solo fugazmente, al verlo con la cara pasmada y con los ojos, ocultos detrás de esas inmensas gafas, seguramente mirándola de mala manera.
Y se pasó de largo, apurando el paso, antes que su ya molesto día se convirtiese en un circo de extravagantes irritaciones...
Llegó a su casa, y, como se sentía de humor para ello, y no tenía a nadie, en ese intante, para pedir permiso, se conectó a la wired. El msn estaba desierto, y su correo solo contenía una carta de su novio, cosa que, para ese entonces... era regular.
Leyó con cuidado el mail una y otra vez, y no encontraba sentido. ¿Qué demonios esperaba él si viajaba sin las más mínimas precisiones del lugar donde podía encontrarla? Desvió su vista una vez más a la fecha del viaje, y todavía era en dos semanas. Pensó que ya le podría decir mejor donde, a qué hora, como encontrarse; y se consoló ante la estupidez que acababa de leer.
Prendió las noticias, y es que, cuando su casa estaba sola, podía permitirse la compañía de cualquier ruido. Un tipo había sido victimado por unos maleantes; un tonto turista que no sabía ni donde estaba. Le vió la cara, y le pareció familiar. Por supuesto que luego la censura impuesta por los medios habían deformado el rostro
No dejó de pensar que él era Alvaro, que había viajado antes, como sorpresa, pero nada nunca pudo decírselo con certeza.
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Sonaba ese viejo campanario que, desde mi casa, por estar en el tercer piso, se podía oir, aunque, en realidad no estaba tan lejos. Eran las 2 de la mañana, y afuera había un escándalo lindo, pero los perros ya se iban a callar, lo juraba lo avanzado de la noche... Me acosté en mi cama, y me dí vuelta, como acostumbro, dándole la espalda a la ventana. Pasaron algunos minutos, mientras yo, como de costumbre, me había sumergido en mis sábanas, y me imaginaba alguna aventura épica o alguna corta leyenda que un pueblo inexistente podía contar.
Entonces... en medio de mis ensoñaciones, enterrado en mi cama, mientras el oxígeno me escaseaba y el sueño me embargaba... escuché. El ruido todo se había extinguido, y solo un repiqueteo en la ventana allanaba ese tenso ruido, mismo que me aterraba, mientras lentamente salía de mis sueños.
Entró ella, y la ví con los ojos desorbitados. Lo tarde de la noche me permitía verla, como si tuviese luz propia, y ella avanzaba, casi flotando, hasta sentase a mi lado, yo, que permanecía sentado en mi cama, pero con la firme impresión de que esto era un sueño, un alucinante sueño destinado a despertarme con un dolor de pecho. Pasaron quizá unos 5 minutos, tiempo en el que ella solo veía la mágica ciudad, que callaba conteniendo tanta vida dentro, y las luces de los faros se reflejaban en sus ojos que brillaban. Yo la observaba en silencio, mientras cada vez me convencía de que este era el sueño más parsimonioso del que haya tenido noticia, o del que me acuerde. El peso de su cuerpo, el calor de su presencia... el suave olor a una infusión desconocida... esto no era un sueño, y sacudía mi básica lógica, mientras parecía afirmar con incontrolable poder la existencia de los milagros.
No era su presencia en este cuarto, fuera de toda lógica, lo más increíble, sino comprobar que ella existe.
Mis manos se habían enfriado fuera de mi cama, y recordé que estaba haciendo viento afuera, y de pronto me pregunté si ella tendría frío.
- ¿Tienes frío? -Le pregunté-. Creo que no tendrías que haber venido... vestida así.
Ella llevaba un largo vestido negro, y Alvaro se empezó a desesperar.
- Espera -dijo, saliendo de su cama- fué y trajo una frazada, mientras se preguntaba la utilidad de todo esto... si era un sueño, no le haría frío, y, si era una aparición o un milagro, todo esto era irrelevante.
Sin embargo, mientras él se acercaba, notó que ella lo miraba ahora a él, quizá tan aterrada como él de verse ahí... en medio de la noche, en el cuarto de un tipo que solo conoce por MSN...
Él solo hizo lo que más lógico le pareció. Abrazó por la espalda a la novia que tanto tiempo había querido tocar, mientras esperaba que todo esto tuviera explicación, mientras esperaba que ella dijese algo, mientras soñaba, y buscaba sus manos, que estaba frías, y las tomaba entre las suyas... miró por el ventanal de su cuarto, y el reloj, a lo lejos, marcó las 2 de la mañana de nueva cuenta.
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guu
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Etiquetas: ¿Surf-eando o Web-eando?
Quiero escribir... pero me atasco, me pongo furioso... y, de rabia, y por la boca, me sale espuma... :P.
Quiero escribir... pero solo me salen cosas light, críticas light, análisis light, rabia y agrios comentarios, y de paso son light... y todo tan liviano... como la espuma...
Quiero escribir... pero termino haciendo cualquier cosa, termino mirando la tele... termino soñando despierto... y cuando me doy cuenta... yo mismo, yo, soy espuma.
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Etiquetas: Ensayos (XD) y demás..., Reflexiones y opinión
Adentrándome en lo profundo de mí
encontré el vacío de lo que seguramente eras tú
entonces me quede pensando
en que no estas como siempre a mi lado
y solo queda el silencio, rodeado por las mentiras
que susurraron tu nombre.
No estas, por que no estuviste, y por que te imaginé
tan grande eras, tan majestuosa la caída
tan llena de gracia, tan tiernos los labios.
Me miento fingiendo que no tienes más que a mi;
ambos sabemos la verdad.
Y de todas las cosas que podía decirte;
¿como iba yo a saber que un "te amo" era la peor?
Tenías que dejar ese vacío, tan sazonado,
tu sabor en aquellas llanuras sin fin...
y si no tienes la culpa de nada...
¿Por qué he de culparte yo, con este texto denunciatorio?
Lssäs dä Rryl Vnmakah...
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4:11 p.m.
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Etiquetas: Ensayos (XD) y demás...
Son textos cortos, pero supongo que no hay problema.
http://cerezo.pntic.mec.es/~ffras/
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9:49 a.m.
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Weno, ps no sreo k taaanto afecte algunas contracziones, me equivoco? como sea:
http://www.nichiza.com/diccion.htm
Esta bien, muy bien!
http://133.12.37.60/ling-japonesa/index.php?menu=1
Ok, ese igual.
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1:49 p.m.
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2/febrero/2004
Inmutabilidad.
Cada día pesa más, y no se puede evitar. Ella cambia, como si no me diera cuenta, pero yo no, y cada día me es más pesada, pero ¿como empezo?
Recuerdo haberla cargado en mi espalda casi desde que nació. Así calmaba sus miedos, mitigaba su llanto, sabía que no duraría para siempre, esa paz, esa quietud, y juntos ver el amanecer, fatigados, llenos de sudor y lágrimas.
Pero cada día tenía un poco más de mí en ella, cada día un pedacito de mí se iba, recorría su ser, quizá luego lo dejaba ir, pero lo cierto es que a mí no volvía.
Y luego comenzaron los golpes. Pequeños golpecitos sin intención, y luego dolían más y más. Al principio lloraba, pero creo que luego se hizo más fuerte. Y así era ella, cambiante, nunca era la misma de ayer, solo el olor... aquella fragancia era lo que me permitía reconocerla.
La tenía en mi espalda una mañana, una de esas agitadas mañanas de lunes, y no me dí cuenta, pero recibió otro golpe. Tampoco me dí cuenta cuando su pie tocó el suelo.
Entonces se posó en sus piernas. Se estuvo en pie un rato, inmóvil en aquel lugar, balanceándose de un lado a otro, probando cuan fácil era tenerse en pie por sí misma... al cabo de un rato me miró, me miró aterrada, y como si nunca hubiera visto mi rostro, y le tuve miedo yo también. Era inmensa.
Volteó a ver el camino, lleno de gente, y se puso a caminar lentamente. Yo estaba tan aterrado que no pude dar un paso. Y allí me quedé yo. Nunca pude ver sus cambios, pues siempre estaba tan ocupado en tenerla a cargo, siempre sobre mis espaldas. Yo no he cambiado nada, ni siquiera un poquito.
Inmutabilidad.
3/diciembre/2004
corresponde al vacío llenar con su triste silencio el espacio que el resto ha rechazado, como la madre que mima más al chico o al más débil de sus vástagos... ¿como quieres vivir en esta especie de vacío, si el vacío ya es la negación de que estás?... o es que... no has visto nada, y no sientes más que la tristeza del silencio... y no has visto venir... que el vacío te ocupaba lentamente, lento, pero continuo, y que todas tus fuerzas eran drenadas y que la alegría se derretía, mientras se hacía partes del todo que no acepta al vacío... pero ahora que no crees tener nada más que decir... ahora que el dolor del silencio es tu única tranquilidad... ahora te has dado cuenta, amor mío... que eres parte del vacío... y que eres un espacio que todo ha rechazado llenar... y solo el vacío te llena... y... en medio segundo... ¿de qué estaba hablando? (ah de algo que ya no existe...) no importa.
___________________________*-*________________________________
Caras que se llenan de alegrías... y ríos que se mueven, mojados en la eterna carrera que han tomado... y el agua ha jurado permanecer húmeda por siempre, y tal era su juramento, que se hizo la bandera y la característica de la humedad, pero la verdadera humedad un día fueron las lágrimas. Apenada la lluvia, mojaba suavemente el rostro de una joven, que lloraba y lloraba. Y tan joven era el mundo que tenía conciencia, que la lluvia no conocía dolor más grande que ese. Lavó las lágrimas catorce veces, pero nunca dejaban de salir, y la herida de la joven se hizo profunda, y ella murió. Nunca supieron la verdadera razón de su llanto, la lluvia, el agua que antes era solo un contacto con aquella masa suave... casi aire. Extrañó a la joven, y el dolor que ella sentía merecía ser recordado, pensó. Así, la lluvia tomó la contextura de esas lágrimas, y su humedad se hizo una canción, canción que hoy habla con tantos idiomas, que tal vez ya no signifique lo mismo que significó alguna vez. Sin embargo las caras felices ocultan su rostro casi siempre de la llvvia, y mojadas cabezas huyen cabizbajas... y las máscaras se caen, y la lluvia logra rememorar, tal vez por unos segundos, el dolor que aquella joven sentía, y el dolor al que el hombre ha sido condenado desde que el agua adquirió la gracias de esas lágrimas (pues, al depender del agua, dependemos de un recuerdo doloroso, no es mi culpa).
___________________________*-*______________________________
Doce vidas se extinguieron un día. Entre ellas se conocían, pero nadíe aparte de ellos los recordaba. Entonces, nada pasó ese día.
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10:53 a.m.
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Bueno, aunque este título dé para interpretaciones un poco geopolíticas, he decidido organizar mis escritos, que hasta ahora estaban en partes, para que se puedan leer, y eso por que el orden de las fechas de publicación van de la más reciente a las más antiguas, haciendo de la lectura un poco intuitiva. Voy a comenzar con un compendio de todo lo que escribí hasta el 2004... y creo que eso... por otro lado... quién viene a mi blog? nadie, como sea, espero poder organizarme para poder leer yo, con más claridad... además... nunca se sabe...
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10:35 a.m.
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Etiquetas: Reflexiones y opinión
Es increíble. No creo que haya pasdo el tiempo suficiente, y así y todo no tengo idea de quién eres. Me extraña tu rostro, pero más me extraña que te veo y no puedo evitar sentirme triste. Bueno. Fué mala idea venir. Me voy.
Bueno, me aprecia. Sé que me comporto mal con ella, pero parece que así y todo me aguanta. No creo que me diga gran cosa la variedad de caras que pone al verme, y no creo que puede decir que la conozco, después del poco tiempo que la tuve que atender en esa pequeña ciudad. Ella entró por la puerta de mi consultorio, y no me gustó la costumbre que tenía de sonreír cuando conocía a alguien. Supongo que yo también estoy un poco loco.
No veía mejora alguna en su caracter, y la razón por la que la trajeron a mi consultorio se podía resumir simplemente en que "estaba siempre ida". Me veía en poco tiempo aconsejándole que finja delante de su madre, solo para que la deje de molestar, y para que ella pueda ser ella. No pensaba hacerla cambiar, no me parecía una persona anormal, y creo que mi principal misión era convencer a sus padres de que ella era lo que era, y no había necesidad de hacer gran alboroto por sus "ataques". Ah, lo de los ataques... bueno, simplemente a veces se ponía como eufórica, y bueno, eso asustaba más todavía a sus padres, que la habían hecho crecer en una casa que parecía haber alforbrado hasta el aire. Era pesado el ambiente, y las voces siempre se oían apagadas, tenues, y ligeramente gentiles en esa casa. Supongo que un pisotón o un baile sobre una alfombra se termina sintiendo igual que sobre nada cuando pasa un tiempo.
Pero un día vino a mi consultorio y descubrí la secreta razón por la que su madre me había dicho que tuviese cuidado con ella cuando fuera a tratarla. Ella llegó, me miró dos veces, e invirtió completamente los papeles
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11:46 a.m.
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Bueno, buscando, a ver que puedo encontrar, por ahora:
www.trucoteca.com/guias/4/6587/pokemon-rojo-fuego.php
y... esto: http://www.studiopokemon.com/foro/viewforum.php?f=11
Bueno, por ahora creo que es todo.
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10:38 a.m.
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El intenso hedor de lo que no hicimos nos ahogó hasta que no pudimos respirar, pero así y todo, como escoria que somos, sobrevivimos, y te contamos ahora con lujo de detalles que no podemos decirte más que mentiras. ¿Te he confundido? bueno, es que no puedo ni siquiera despejarme yo mismo. He sostenido una reunión algo larga, y en ciertas partes, que para ahora preferiría olvidar, se ha intrincado tanto, pero tanto, que me ha dejado pensando en mí mismo.
No pretendo torturarte de nuevo con otra apagada retórica sobre lo que me empequeñece y lo que me agranda, sobre lo que me enaltece y lo que me humilla. Solo que a veces no puedo estar más tiempo callado; y entonces me pongo a pensar que no tengo otra que escribir esto, en espera de que lo leas, cuando tengas tiempo. Si, sé que muchas veces murmuro mientras escribo, o me pongo a escribir algunas de las cosas que te estoy diciendo, mientras me exiges, como es natural en la gente, que te mire a la cara y te hable con el corazón en la mano, o por lo menos con sinceridad y gentileza.
Pero me conoces, y ya no lo esperas como algo obvio, como algo natural y consecuente, sino como algo que debes implorar en mi. Y no estas dispuesta a implorar, nunca, y eso me gusta de ti.
El amor que una vez dijiste sentir por Huyvehn es ahora solo un recuerdo. ¿No se llamaba así? Si, lo sé, prefiero decirle así. He preferido olvidar su nombre, y debes agradecer que así sea. No te amenazo, lo sé, eres más fuerte que yo, y no me amilano al decir esto, pues aún sé que papel jugamos en esto ambos, y como no puedes prescindir de mi.
¿Que soy un obsesivo y egoísta? ¿Que soy despreciable y todo lo que digo gira en el "Yo" tanto como los discursos religiosos giran en torno al concepto de divinidad? No has estado ahí dentro, y no puedes imaginarte lo que he soportado. Esto no es nada, tus recriminaciones no me llegan, tus arengas ahora son una suave caricia, pues siento un inmenso fuego en cada palabra, y entibias mis congelados huesos.
Sé que finges cuando te retuerces para evitarme, como sé que te puedes soltar fácilmente cuando te tomo de la muñeca. Sé que los golpes que me dás en el estómago y en el pecho con toda tu fuerza ocultan caricias. Y lo sé por que te veo ahí, una vez calmada la tormenta, sonriente y agitada, me besas, te gusta decir que me tienes, más allá de toda duda, te gusta decir que me has derrotado y así me has ganado. Y te gusta invertir los papeles, aunque finges que lo haces para darme gusto.
Bueno, gracias por el tiempo. Sé que ha sido un placer para tí, aunque veo tus labios temblar de la ira.
"Ella se acercó lentamente, y su mirada me quemaba, mientras levantaba una de sus cejas. No tuve otra opción, esta vez le tocaba a ella. Me besó y pasó sus dedos entre mis cabellos casi jalándolos, apretando su mano contra mi cabeza, como si temiera que escapara en cualquier instante, y empezó a reirse, mientras yo la seguía besando. Murmuraba algo."
Tengo que entrar de nuevo. Te amo.
Bueno, esto es el colmo. No pude pestañear mientras me miraba en el baño de un restaurante, pero la cara que veo ahí es diferente de la cara que veo en el espejo del baño... ja, supongo que el público me cohibe... ahora tengo la tremenda duda, es la primera vez que me veo en el espejo desde hace casi una semana.
Me miré una y otra vez, después de que todos se salieron, y nada... ahora voy a hacer un par de contorciones...
Hahhhhh, me voy. No lo puedo lograr, no hay nada, me extraño, esta noche voy a verme en el espejo del baño, solos io y ese objeto frío...
1. http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/44924948522756499030135/index.htm?na=171327 [El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha Miguel de Cervantes Saavedra ; edición de Florencio Sevilla Arroyo]
2.- http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/80204064219571506322202/index.htm Compendio de la Historia Universal de Cesar Cantú ; versión castellana por J. B. Enseñat]
3.- http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/67920621093403895465679/index.htm [El Contrato social : ó sea principios del derecho político
por J.J. Rousseau ; traducido del francés]
4.- http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12140524229031506543435/index.htm [Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres
J.J. Rousseau ; la traducción del francés ha sido hecha por Ángel Pumarega]
5.- http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01372719799137615533802/index.htm [Más allá del Bien y del Mal Federico Nietzsche ; traducción de Pedro González-Blanco]
ok luego...
mailxmail.com, la ves, ok?
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Real Unmaker
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9:52 p.m.
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En medio de esta confusa maraña de nada, en medio de este laberinto sin paredes, no sé ni por qué vine, si lo que quería encontrar parece no existir más.
Cuando era joven, y tan solo contaba con un par de ayeres en mi memoria, oí hablar de algo que, por la edad que tenía, más adelante se fué deformando y transformando, y no podía, hasta hace unos cinco años, tener la historia verdadera en mi mente. Estaba seguro, pero lo vine a comprobar para el bautizo de mi abuelo.
Mi abuelo llegó (no sé de donde), y adoptó la religión de esta zona, solo por que era muy original. Luego, a la edad que tiene, se ha bautizado de nueva cuenta a su antigua religión, por temor a un castigo divino. Como sea, de todos los invitados que pudieron ir, yo fuí el único de mi familia que se dignó en hacerlo.
Busqué maneras y maneras de pedirle que me contara la historia que tan vívida y alucinante me había resultado a la edad de 5 o 6 años, pero no encontraba la manera. Estabamos hablando de temas serios, y de cosas que tristes y tremedamente actuales. Una noche, lo encontré llorando, y nunca se lo dije a mi padre, por que no pienso darle ni una razón para que se preocupe exageradamente, como suele hacerlo.
Busqué en el fondo de mi mochila, y le pude dar una foto que guardaba de mi tío. Le dí la original, por que la copia me la iba a quedar yo. Quería mostrárselo a mis hijos y nietos. No todos los días se tiene un martir en la familia, ni cada camada es igual de valerosa.
Por fin, luego de que se puso a reír, mientras le contaba algunas anécdotas que recordaba del poco tiempo que viví con mi tío, me puse a hablarle del cuento de la ciudad y el sereno.
A mi abuelo le pareció interesante que yo recordara ese cuento, pero le dije que me había impresionado mucho, y que por eso me acordaba.
Comenzó a contarme de nuevo la historia, y cada palabra revivía un eco en mi mente, comprobando que en el fondo la historia si estaba grabada en mi mente, aunque habían varios detalles que yo le había ido aumentando y otros que había descuidado en mi versión.
No era tan impresionante como cuando me la contó por primera vez, y eso me decepcionó un poco. Pero ahora habían cosas que me dejaban atónito, y que me sumergieron en el ensueño del que no creo haber despertado.