martes, mayo 30, 2006

Alucinarse por su presencia

Hace tiempo que no hablo de ella, pero es que esta vez tengo que.

Hoy tenía examen de japonés. Realmente le agradezco con todo lo que tengo a mi maestra Watanabe Maki, por la paciencia y la fidelidad al curso. Es que ella YA NO TIENE QUE estar pasando clases con nosotros, le asignaron otro curso... y... bueno, se habrá encariñado con todos nosotros, que a pesar de eso, y moviendo un poco itinerarios y esas cosas, logró pasar clases con nosotros una vez por semana.

Pero bueno, dejando de lado a mi buena amiga Maki, tenía que hablar de ella: Sonia Yulia Alcazar Savicheva (nombre inventado y que sinceramente espero que NADIE tenga...). La ví llegar tarde al examen hoy, con la presencia imponente que siempre ha tenido, y... los años no han pasado en vano. Conté, hace mucho tiempo en un post que dí por titular LO HICE!!!!!!!!, la historia de como, por un corto lapso de tiempo, llegamos a ser "más que amigos". Seguí contando, en los posts subsiguientes, como todo fué cambiando, como las cosas fueron evolucionando... hasta desencadenar el rompimiento, que no fué ni sonado ni nada, por que casi nadie se enteró de lo nuestro. Uno la vé y de inmediato se dá cuenta de por qué le gustó en un pasado. Uno es tonto y se pone mal cuando la ve, aunque han pasado años, y en realidad nos vemos todos los días, y ya no pasaba esto. Uno siente que no puede... que siempre hay segundas oportunidades, que las parejas regresan, que las cosas se pueden arreglar, que no ha visto un chico que no haya rogado a la chica que le gustaba de verdad por una segunda oportunidad... Pero uno sabe que ha dejado pasar demasiado tiempo, que la sombra de ella en su corazón y la sombra de uno mismo en el corazón de ella ya son meras manchas sin forma, que el tiempo no pasa en vano, ella es ahora un señorita muy diferente a como era y yo... quizás sigo siendo demasiado "como en ese entonces".
Esta preciosa. Los estragos que suele hacer el tiempo en la gente le son del todo indiferentes. Hoy no solo me recordó, con lujo de detalles, mientras la veía cantar (le dijimos que todos cantamos ayer y le hicimos cantar... XD), lo bella y lo tierna que era, sino como era ella, como era en ese entonces, sus pequeños berrinches, sus caprichos adolescentes, sus sonrisas complices y su inner-left-alive-tenderness (she likes to show herself as a cold bitch, but of course she's not).
Me quedé pensando en ella y me dejó un poco mal. A veces me pregunto qué hubiera sido de nosotros si, como la gente suele hacer, le hubiera implorado que siguiéramos, le hubiera hecho todas esas cosas que suelen hacer las parejas, llamaditas, regalos... todo eso... y luego me doy cuenta que no, así como estamos no más tenía que ser, no somos de ese tipo de gente, y de solo verme, de solo verla, con solo recordar como era nuestra relación... me doy cuenta.

sábado, mayo 27, 2006

Volverse loco en vacaciones

 No es como si esto fuera bonito, pero no puedo quejarme. O sea, duermo hasta tarde, estoy tirado en mi cama cuanto quiera, o jugando "todos contra el crimen" (La bola de personajes en "throne of darkness" orillo a mi hermana a ponerle ese nombre...). Eso si no tengo que hacer "cosas".

Y son precisamente estas cosas en las que me he estado ocupando, muy a mi pesar. Investigar precios, intentar conseguir auspicios, socializar el torneo... todo gira en torno a los eventos que se realizarán en esta ciudad, y que estan respaldados por Andamiro de Korea, eventos que involucran un hobby mío, que de a poco se ha hecho una responsabilidad: El pump it up. No soy un supporter acá, solo soy un "helper" (ayudante), pero bueno, para eso estoy, para ayudar cuando el supporter no pueda. ¿De qué hablo?. Bueno, el supporter se encarga de organizar eventos y cosas así en la región o país que le corresponde... y a eso me he estado dedicando este tiempo.

Hartante, pero satisfactorio, supongo. A mirar el techo a veces. Duele el cuello, pero relaja.

Por otro lado, otra preocupación me aqueja: la cosa de las notas. Siendo sincero, no me refería a eso, las notas me importan muy poco, aunque es raro, por que no soy uno de esos vagos que nada hace, ni uno de esos nerds que no tienen que preocuparse de tener malas notas, sino que estoy en ese peligroso medio. Igual no me importan. Me refería a la chica que me gusta.

(Y cuando estoy de lo más inspirado en medio de este texto, a punto de largar lo que siento o lo que me roba el sueño, un tipo me añade a su lista de contactos en el msn y me pregunta si tengo el video "porno" de Camila, la de Unitoons. He sido de lo más cordial para decirle que tampoco me interesa tenerlo, pero creo que ha entendido que lo voy a buscar. Tengo que ser más claro y menos cortés con él en el futuro... o ponerle "No Admitir" y cagarme en él XD)

Verán... aunque ella llegue a entrar acá, igual tengo que decir que me gusta, que hice mal en decir que... que...
Nunca digas nunca, dicen. Hmm... aprendí que es cierto... nah, ya no puedo, lo haré en otra ocasión =P.

lunes, mayo 15, 2006

Sobre nosotros

 Tu voz temblaba en los espacios abiertos que de pronto descubría en mi cabeza. El eco me saturaba y mi mirada, clara y directa, te golpeaba con suavidad en la cara. Así nos entendíamos, un vals, todo coreografiado.

¿Como había acabado contigo? Por mis escritos, por supuesto. Escribí cuatro cuentos cortos sobre violencia, una mezcla peligrosa de masoquismo y sangre caliente en la cabeza, y tu me pediste otro más, y luego otro. Continué escribiendo y tu continuaste con las inusuales visitas a mi casa a altas horas de la noche. Todo invertido.

Llegaste medio borracha una noche de junio, hacía un frío de la mierda, y salí a recibirte, manchada de cerveza y con la mirada perdida. Me miraste largo rato y tu ira, salida de qué-se-yo-cual-pelea, me besó y me golpeó luego en el estómago. El golpe de una borracha no es fuerte, y tus caricias, combinadas con tus largos cabellos brillantes y misteriosamente limpios e impecables, tus ojos tristes y tu mirada clara hicieron de mí lo que quisieron. No tuvimos sexo esa noche, el calor era demasiado, o muy poco. Nos quedamos hablando, besándonos, bebiendo un poco, riendo y mirándonos hasta que te quedaste dormida. Todo extraño.

Me pareció haberte visto de día en una tienda pequeña en la que venden cd's y poleras, y una tarde en una universidad de la ciudad, con pesados libros en la mano, el cabello recogido y una ropa por demás fashion. De noche eras otra, y me asustaba pensarte en esos espacios en los que tu manía y tu silenciosa presencia era imponente pero cotidiana. De noche te deslizabas a mi ventana, silbabas suavito, hablabas un par de trivialidades con el guardia del barrio, y entrabas sigilosamente en mi, de nuevo. Estábamos todos locos, todo una locura.

Se acabaron las excusas, comenzamos extraños ritos sado-masoquista de noche, y de día la rutina de no conocernos, aunque la ciudad se había encogido tanto que nos encontrábamos en todas partes. No me gustaban del todo, pero no salía de mi casa, o sea, si salía, y casi todo el día, pero en realidad no salía, tu ya me entiendes, y entonces te tenía, hecha como para mi, y viceversa. Como si todo esto fuera una inmensa argumentación de un status quo.

Me imaginaba una vida como la de mis padres, en esa casita de comercial de TV, o una vida como la de mi hermana, en ese departamento como de película de alto presupuesto, pero estaba aquí, en este cuarto de vida de 3 por 4. Mi Pc, mis revistas y mis libros, sueldos y sueldos de libros, cd's, hardware y sofware, películas, series y más libros. Y la cereza que corona la copa. Todo urbano, pero todo hermitaño.

No deja de ser muy extraño que tu seas tan diferente. Casi como si fueras dos personas, una de día y otra de noche. Hasta por el caracter... ¿Creías que solo me refería a eso? Si, yo soy igual, pero yo no dejo de ser peculiar. Tus actos de caridad, tu manía de cuidar a los niños de tus amigas, tu infaltable asistencia a los conciertos de rock en general... Todo tan contradictorio.

Un día desapareciste. Cuando volviste, una semana después, estabas embarazada de dos meses, y me pediste matrimonio. No me lo exigiste, no me lo increpaste, me lo pediste, llevaste un anillo y yo me rasqué la cabeza media hora mientras te veía con una sonrisa (que había aprendido que eso era) y tus ojos en los míos. Había oído de la difuminación de los roles masculinos y femeninos, pero... Todo esto era demasiado.

Acepté por que no salgo. O sea, si salgo, pero quería que tu propuesta suene a que no me quedaba otra, para que ambos adoptáramos ese aire de que lo hacemos sin mucha convicción... y sin embargo las lágrimas mojaron tu vestido, y yo te abracé más fuerte que nunca, desmintiendo todo, o quizá complementando el cuadro de nuestras personalidades al desnudo. Todo cursi.

Dejamos las rutinas sado-masoquistas por que a mi no me gustaban, o por que te aburriste, nunca quise averiguar. Terminamos viviendo en un departamento como de película de alto presupuesto, decorado como las casas de los comerciales, todo en medio de un barrio tan urbano, pero con gente tan hermitaña. Todo perfecto, y no me obligues a contarte de nuevo por qué te amo.

lunes, mayo 01, 2006

Sobre el anime y la "cultura otaku" I: Introducción

 Debería aclarar un par de puntos antes de comenzar.

a) Se produjo en los últimos días un pequeño debate (y, por lo tanto, de pequeño alcance) sobre la condición de la cultura otaku por una broma. Si, un post (larguísimo y, para la mitad o antes, por demás aburridor) que ridiculiza a los otaku. Con este post no quiero sumarme al debate, sino hacer algunas observaciones y críticas a la "cultura otaku", gente con la que me relaciono, gente a la que otra gente me incluye, en fin.

b) El término otaku vino a caer en manos de un grupo desesperado por una nomenclatura propia hace años, movimiento que tuvo su cuna en Estados Unidos y algunos países de Europa. Está mal usado o, por lo menos, demasiado generalizado. Un "otaku" es definido por la cultura japonesa como una persona enfermizamente obsesionada con cualquier tópico del amplio abanico de intereses que un ser humano puede tener, un compulsivo coleccionista, una persona que solo piensa en una cosa. Por supuesto que la mayoría de la gente que esta en esto de "la cultura otaku" no es así, y, si supiesen lo que la palabra otaku define, supongo que ni siquiera los que tienen un serio perfil de otaku se autonombrarían así. Yo no me considero un otaku, aunque tengo más anime del que puedo ver (arriba de 200 series, en más de 1000 cd's y cientos de dvd's). Esto precisamente por que, a la par de mi consumo de anime, también consumo libros, música y cine, televisión local y de todo, como cualquier ser humano (al igual que anime, también tengo en mi colección personal arriba de 300 libros, de todo tipo, y, por suerte, ninguno de autosuperación ni esa basura de "libros de vampiros" que han estado sacando, aprovechando la explosión del movimiento gótico).

Con esas aclaraciones, manchadas por mi subjetivismo, comienzo.

_______________________________________________

Las expresiones "otaku" son, a primera vista, peculiares, a segunda vista, quizás chocantes, y, profundizando al respecto, quizás hasta aborrecibles. Y es que son, como cualquier otra expresión cultural urbana, visiones de vida que no necesariamente son compartidas, y menos respetadas, por otros. Entonces se debe perdonar las ridiculizaciones, y tomar lo mejor que se pueda las criticas de la mayoría de la gente que no comparte visiones de vida acordes a los de una comunidad que centra sus intereses y sus actividades grupales en productos de tipo mediático. Las críticas no han extinguido un movimiento, nunca.

Es cierto que la televisión condiciona el tipo de relaciones que tenemos con la gente. Los medios crean corrientes de opinión y sirven, lamentablemente, de apoyo para la opinión de gente que no tiene un criterio propio bien formado. En ese marco social es natural que existan grupos sociales que basen sus relaciones interpersonales y su cohesión de grupo en productos de los medios; esto es decir, en las series de televisión. Se necesita pasar mucho tiempo delante de una televisión, monitor de PC, o algun tiempo navegando y leyendo sinopsis si se quiere empatizar y tener temas de conversación con gente que pertenezca a estos grupos sociales.

El anime es innovador, para el ojo novato,  quizá solo en un aspecto: No esta dirigido exclusivamente a un público infantil, pese a estar dentro de la categoría de los "dibujos animados", técnica o medio expresivo mediático que hace tiempo era exclusivamente consumido por niños, que estaba hecho para ese propósito. A diferencia de los cartoons, las cosas de niños, y los monitos, el anime no tiene como público obletivo, necesariamente, a los niños. Por supuesto que los productos que entran en la categoría anime, y que mas éxito han tenido, han sido meras excusas corporativas para vender, como Pokémon, Bey Blade o Yu Gi Oo (se escribiría así si se lo hiciera a consciencia...).

Como todo arte (si, si, la televisión y el cine son artes, de verdad) el anime, es "una expresión de la actividad humana mediante la cual se manifiesta una visión personal sobre lo real o imaginario" (gracias, Wikipedia). Lamentablemente, y como todo producto televisivo, ha tendido a la uniformización y al plagio de temáticas, personajes, situaciones, etc que hayan sido exitosos (habiendo, como en otras series televisivas y en las películas, excepciones. De paso, series que siguen algún formato clásico pueden darle nuevas luces o abordarlo desde otro punto de vista, oxigenando el mismo). De ahí que hasta las series más reconocidas y famosas sigan ciertos patrones, como el estilo de dibujo (incluyendo a los ojos), la complexión de los personajes, y algunos etcéteras que últimamente no son siempre respetados (la cantidad de sangre, o el largo de algunas escenas por ejemplo, se ven supeditadas a las concepciones del creador, el director o el creativo de la serie).

miércoles, abril 26, 2006

Lo que pasó en el colegio Cristo Rey

Acabo de leer el informe escrito (algo desorganizado) de un amigo sobre lo que pasó en el colegio Cristo Rey.

Solo queda por decir al respecto que, las medidas de seguridad en Bolivia las ponemos luego de la desgracia, no antes.

Todavía nos falta madurar =P

Falta que le hechen la culpa al gobierno, les encata hacerlo, es casi un pasatiempo departamental XD.

Diosita, una vez más...



He conseguido otra foto de ella.

Me pregunto por qué estaba tan callada hoy. Suele ser ruidosa, casi molesta =P

He pasado un buen día... ó__ò ?

sábado, abril 22, 2006

Megami, la chuñista*

 No era muy avanzada la mañana cuando prendiste la radio.

No, no te gusta la radio, y la sonrisa que esbozas no es tanto por la radio, que empieza a sonar tontamente, como si su tarea fuera la más importate de la tierra, sino por el horario. Has saltado las clases de las 7:30 y estas acurrucada en las gradas del primer descanso, llegando al primer piso, en el epicentro de tu colegio. Te sonríes como si tu proeza y el reto a la autoridad de tu colegio te hiciera una heroína. Y ciertamente todos nos hemos sentido así alguna vez...

Escuchas de mala gana la única radio que parece no estar dando noticias o poniendo canciones para viejos.

Mal, ¿cierto? No hay un programa que se llame "El Chuñista" y al que puedas acudir. En una sociedad que acepta sin más escándalo que alguien cante "reviéntale el buche, ¡toma!" todavía nadie se atreve a hacer un programa para los que se la han chuñeado...

Están llamando a la radio. Se te pasa por la mente presumir tu travesura llamando a la radio... pero como estás usando tu celular como radio... dejarías de escucharla.

Ponen una canción terriblemente melosa:

Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas,
abrir todas tus puertas y vencer esas tormentas
que nos quieran abatir, centrar en tus ojos mi mirada;
cantar contigo al alba...

No solo la canción es vieja, sino que es asquerosa. Pero no te queda otra, resulta que tu libro y tu GBA te los has dejado en casa. Termina la canción y el tipo que la ha pedido sigue en línea. "Pff, no solo cursi y con mal gusto, sino un vago sin nada mejor que hacer".

- ... pero, ahora si, ¡decinos el nombre de la persona a la que le dedicás la canción! -dice el conductor.
- ... Se llama Megami -dice el tipo, sin muchas ganas.
- Megumi! Bueno, a la señorita Megumi, un chico que se ha tomado la molestia de escuchar toda una canción colgado del teléfono para dedicarla! -el conductor pone alguno que otro efecto sonoro, suficiente para cambiar de radio si no fuera por que...
- Megami... -responde bajito el chico.

"Y... y... ¡yo me llamo Megami!", piensas. Te quedas a escuchar para ver dónde tienes una tocaya, o...

Ahora el punto. El rosado de tus mejillas, el resto de la cara que te ardía por un momento, puede haberse debido a dos razones. Quizás solo te pusiste en el lugar de la chica a la que le dedicaban la canción, y, por más melosa que sea, te sentiste por unos segundos halagada. O quizás sabes, en el fondo, que la canción era para vos, y la sonrisa que se dibuja en tu cara no es tanto de felicidad; sino por haber hecho, sin querer, otra travesura. Queda una tercera teoría, pero esa solo se me pasaba por la mente mientras colgaba el teléfono, y la verdad no sé si tiene sentido. Puede que ya lo sepas todo, pues uno no se ha estado comportando lo suficientemente discreto, y estés fingiendo la sonrisa de la persona que sabe que la canción era para ella (pero solo en el fondo), sonrojándote al mismo tiempo en el lugar de la tocaya que esté escuchando la radio, y piense que la canción era para ella.

Lssäs

*Kami= Dios
Megami= Diosa
Chuñista= El que no va a clases por voluntad propia y como pleno acto de rebeldía. (irse de pinta, ch'acharse...)

Diosita, de nuevo



Diosita. Su alegría y candidez me impactan.

Su tierno aire de superioridad que adopta a veces me recuerda que tiene mucho que aprender, quizás mucho que yo debo enseñarle.

Su mirada y esos dulces ojos grises me recuerdan la primera vez que la vi, y todo mi mundo era un manojo de nervios.

¿Por qué se cortó el pelo? Igual que yo, supongo que sus padres tuvieron que ver algo en eso.

Su belleza (last but not least), me recuerda lo perfecto que los productos de la naturaleza pueden ser, así, en su estado puro, sin pinturas ni máscaras, sin operaciones ni ropajes opulentos, solo ella.

Lo que me preocupa es que en esa foto aparenta ser menor de lo que es, y se puede malinterpretar... ya conozco a mis amigos ¬¬.

lunes, abril 17, 2006

Una mirada dentro de: "Nadie va a llorar"

... Levantó un poco más la cabeza, y vió su rostro. Mariana todavía dormía profundamente, y él no pensaba molestarle...

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Nadie va a llorar, Ep III

Nadie va a llorar

Ep III

Antonio despertó temprano, abriendo los ojos sin moverse. Por la ventana podía verse solo el cielo azul, y decidió que la monotonía del paisaje debía cambiar. Levantó un poco la cabeza, y las cúpulas de edificios, catedrales y árboles se presentaron de golpe, salpicando su día de vida. Estaba estúpidamente contemplativo hoy, se dijo.

En su cuarto había dos camas, la otra colocada transversalmente, con los pies acabando en la cabecera de la suya. Solo tuvo que bajar un poco la mirada para ver el bulto que se formaba en la cama. Levantó un poco más la cabeza, y vió su rostro. Mariana todavía dormía profundamente, y él no pensaba molestarle. Ayer hablaron mucho, y, con todo, parecía que el mundo de ella no tenía fin. Con cada pregunta se abrían nuevas puertas, nuevas experiencias, costumbres y realidades hasta ahora extrañas para él. Estaba extasiado, pero terriblemente confundido ¿De donde puede haber aparecido una chica tan joven y con experiencias de un mundo tan diferente, si, según él tenía entendido, ella toda su vida la había vivido por aquí? Se levantó.

Se puso las zapatillas deportivas más viejas que tenía y fué a mirar las fotos que su madre había colocado en la sala (pues nunca las había visto todas, se reservaba esa distracción para momentos como estos), entre otras cosas. Puso la cafetera al fuego y volvió a su cuarto.

Ella ya se había despertado, y estaba calzándose sus British Knights un poco atontada todavía. Le vió llegar y dejó lo que estaba haciendo para mirarle. El intercambio de miradas era pesado y ambos se debieron sentir tontos, pues ahogaron el silencio de inmediato.

- Ya te iba a buscar... ¿donde fuiste?
- A poner el desayuno -le respondió sonriendo.

Mariana fué por el cepillo y se quedó viendo el celular de Antonio.

- Vamos, que el café ya ha de estar listo...

Caminaron por los pasillos de su casa juntos un rato, esperando no encontrarse con su hermana.

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El día anterior hubo una pelea. Se llamó "Hasta Aquí la Gota que Rebasó el Vaso".

Hace tres días, cuando Mariana llegó agotada y maltrecha, nadie le podía creer eso de "me quedo a vivir contigo..." y menos la razón: "porque te quiero", excepto el idiota de Antonio. La hermana fué la primera en oponerse, y no le cabía en la cabeza que esa chica de pronto estuviese tan interesada en su hermano. En la noche de ese día hicieron las pases, y Antonio le ayudó a cargar algunas cosas de su casa, después de peleas y gritos de los padres de ambos.

Antonio prefería que ella se quedase en su casa, pero ella quería irse a vivir con él a toda costa (y cuando esos ojos suplican...); él accedió y hasta la defendió cuando su hermano le quiso pegar (había roto su Regla de Oro número tres: No meterse en asuntos familiares nunca). En la noche hubo otra pelea, aunque acabaron haciendo las pases rápido.

La noche siguiente volvieron los roces, esta vez por que a Mariana se le había sorprendido en el baño, a oscuras, a las tres de la mañana, cuchicheando y "se asustó terriblemente cuando entré y se puso repetir 'escóndanse!'"... Antonio no creía una sola palabra, y Mariana prefirió dormir lo que quedaba de la noche en el cuarto de su delatora, la hermana de Antonio. Y ayer llegó La Pelea.

La hermana de Antonio salió, como era su costumbre, a tomar un poco de agua y al baño. Entonces los vió de nuevo. En cuanto la vieron huyeron por donde pudieron, pero no lo suficientemente rápido. Coincidentemente el padre de Antonio estaba despierto todavía y escuchó el escándalo que hizo su hija, y fué corriendo a lo que prometía ser una prematura masacre (no eran ni las 11 de la noche).

A Antonio la sangre le hervía en la cabeza, la rabia y la premura le nublaban la vista, corría como podía mientras se vestía... y todo eso no se podía comparar a lo que pasaba a su lado, porque la vió. Los ojos le brillaban con ira y a ella no le importaba estar en camisón y descalza, y salió antes qué él, con la cara lívida y... se le podían ver los dientes. Era una leona.

Los detuvo y hasta saltó encima del padre de Antonio justo cuando estaban en medio de la matanza, el tipo concentrado y la chica con una media sonrisa, mezcla de satisfacción y alivio.

Nunca había visto alguien entre su gente que lo entienda como ella, una reacción como la suya... era perfecta. Los defendió como un león.

La mirada de ella y de su hermana chocaban, mientras él revisaba quienes estaban con vida, y ayudaba a escapar a otros... ellas se gritaron de todo, él solo abrazaba a Mariana, feliz y casi al borde de las lágrimas. Solo había muerto uno.

Se fueron a su cuarto luego de que todo acabó y se echaron en la misma cama, mirándose y sonriéndose cómplices. Antonio se durmió mirándola. Ella cerró los ojos y sonrió.

Había valido la pena. Tuvo que correr como endemoniada esa noche, llevar a cabo el ritual encima de una cama, casi la ven, y tomar ese cuerpo causó tanto escándalo que tuvo que decirles a los padres de ella que había soñado que una cucaracha la poseía...

Su gente ahora estaba segura, la hermana de Antonio no volvería a masacrar a sus amigos cuando los vea corriendo en las paredes del baño, ella estaría para siempre con él, podría hablarles de noche, había cumplido su misión...

Nadie extrañaría a la otra chica, que las cucarachas de la calle le habían contado que era déspota y prepotente, abusiva y desconsiderada con animales más pequeños que ella... nunca sabrían que ya no esta, pensarán que solo ha cambiado su forma de ser; y nadie va a llorar por eso...

Ep II

Nadie va a llorar

Ep II

El camino le dolía en sus entumecidos miembros, parecía no acabar nunca, aunque se movía con agilidad.

Llegó a una comunidad parecida a la suya, o eso creyó ella, según lo que le habían contado. Escuchó el ruido típico de sus actividades nocturnas y se acercó a paso ligero mientras murmuraba y se movía de la manera en la que se debía de mover en esos casos para no ser atacada por los guardias, si es que los códigos eran los mismos que entre su gente. Ellos la vieron llegar y la recibieron con frialdad y muy formales. Se sintió en casa, pues las cosas no eran diferentes entre los suyos.

Les explicó un poco de su alocado plan, no parecieron entender a qué iba todo ese esfuerzo, hasta que les contó que era la líder de su pueblo, su misión, y cómo era él.

No pasó mucho tiempo, le dieron un poco de comer, y le asignaron un fuerte, grande y ágil escolta, de lustrosa coraza, bien alimentado y con espléndidas extremidades, terriblemente rápido.

Comenzaron por una nueva senda, alumbrada extrañamente, casas inmensas lejos a cada lado. Se fatigaba intentando mantener el paso del escolta, mientras este remontaba por el camino, rápido e infatigable. Después de lo que le pareció más tiempo del que nunca había caminado en su vida, menos corrido, llegaron. Amanecía.

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Allá donde vivía él, allá donde vivía su pueblo, una desgracia. Al parecer la señorita, hermana de él, se había levantado de noche a dar un paseo. Les vio mientras daba un paseo.

¿No tenían ellos el mismo derecho que "la señorita" a estar ahí? Pensaba que no. Armó un escándalo casi al momento y ellos corrieron por donde pudieron, poniéndose a resguardo de una histeria y una ira que anunciaban problemas.

Quizá él venía a salvarles, corriendo y vistiéndose en medio de la noche, pensaron algunos, aunque nunca pudieron verle. Llegó cuando su hermana y dos tíos los estaban masacrando. Varios ya habían muerto.

- Es que no puedo... no sé... sé que son inofensivos... pero... es solo que simplemente no puedo verles... estaban por todos lados y me puse muy nerviosa... -murmuraba la chica. En vano él le reprendía de nuevo.

Quizás esa noche hubieran acabado con todos los que rondaban por ahí de no haber sido por él. La anciana, que por cierto estaba muy herida, pensó que la chica había hecho lo correcto en no actuar esa noche.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~*~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

A la mañana siguiente él se levantó algo tarde, cansado y apesadumbrado por la noche pasada.

Se vistió lento y salió a caminar por los pasillos de su casa, luego salió y se puso a pasear, bajando y mirando sin poner mucha atención todo aquello, que un día sería suyo. Llegó, por fin, a los lindes de su casa, "la casa de aquellos que tanto sufren, y que no pueden reclamar como suya, aunque estén viviendo acá desde hace tantas generaciones...", meditaba y se apenaba solo mientras miraba carros acercarse a lo lejos. De pronto todo se le borró de la mente casi instantáneamente. Se la veía venir a lo lejos.

- ¿Se... será posible?... -contenía el aliento, buscando palabras para salir de su incómodo trance. La chica que lo obsesionaba, su pequeña diosa, se acercaba con paso vacilante, y él no podía salir de su asombro.

Tenía la apariencia de alguien que ha caminado por horas. Los zapatos con algo de polvo encima, las ropas arrugadas y sudadas, los pasos algo vacilantes, sus cabellos pegados a la frente bañada en sudor y la mirada apagada, cansada. Jadeando, se acercó, y le miró, moviendo un poquito la cabeza de un lado a otro, mientras parecía esperar que sus cabellos se alargasen y pudieran tocar el suelo, las paredes... a él...

- Me... me perdí mientras intentaba llegar aquí... -dijo, hablando español con un acento extraño, no tanto como un extranjero, más bien un poco peculiar.

A él le pareció extraño que viniese, que le hablase, que se haya perdido... Todo ¿Por qué, se dijo, no vino en un carro, aunque no era tan lejos, si es que se podía perder? Inmediatamente se acordó que la principal pregunta y la razón por la que él estaba tan sorprendido aún no tenía explicación: ¿Por qué había venido?

- Ah... uhm... ¿qué deseas? uhm... - la miró nervioso.

Ella abrió un poquito los ojos, esos ojos preciosos, grises, tristes, meditabundos y tan expresivos, y él se derritió. Se sonrió y sonrojó luego, mirándolo nerviosa. Lo abrazó tímidamente.

Estaba paralizado. No creía que hubiera humano con más suerte que él en la tierra. Y probablemente así era.

Ella sonreía mientras apoyaba suavemente su frente en su hombro izquierdo. Había cumplido con su promesa. Había llegado.

Nadie va a llorar

Ep I

Ella lo observaba, como siempre, mientras él, en medio de esas infernales noches de verano, se mojaba la cabeza.

No es que le espiara en el baño... es que ella siempre andaba por ahí a esas horas, y...

¿Qué le atraía de él? No era especialmente atractivo entre los de su clase, aunque no podría decirlo con mucha certeza, pues él y su padre era a los únicos que veía seguido.

Era su gentileza, o su bondad. Como ningún otro, defendía a su pueblo, a su gente, y les trataba con la mayor gentileza, sin que por ello, en realidad, estuviese muy interesado en ellos. Su padre era dueño de ese lugar donde todo su pueblo vivía, una extensa heredad que ella nunca se había atrevido a recorrer sola, y él hacía todo lo que podía por defenderlos de los arranques de su familia e inclusive amigos y conocidos, que parecían hasta tenerles asco.

A veces se decía que era una simple gratitud exagerada, pero luego no le importaba, y le veía de día oculta entre las sombras y de noche tímidamente le espiaba mientras se mojaba la cabeza o tomaba un baño.

Él la había visto, una vez, cuando era todavía muy chiquita. La había mirado con indiferencia, entre un montón de otros pequeños de su clase, pero ella ya sabía de él. No es que fuera muy mayor que ella, se podría decir que tenían el reloj biológico casi igualado, pero tenía mucha más experiencia.

A veces, cuando le veía, no podía evitar agachar la mirada y sentirse acongojada, pues nunca se fijaría en ella. Andaba tonto por una chica que vivía algo cerca.

- ... esbelta, y grácil, de un rostro celestial y unos ojos embrujantes, frágil en apariencia, pero valiente y osada, con largos y sedosos cabellos castaño/rubios, unos labios perfectos y un porte elegante y versátil a la ocasión... -Todo eso le había escuchado decir una vez, y ya no quiso seguir escuchando, mientras seguramente continuó por horas y horas esa descripción de lo que (para él) era la precencia de la perfección sobrenatural en la tierra.

Él estaba enamorado de esa chica (quizás obsesionado), y ella, aunque no lo quería admitir, estaba enamorada de él (o quizás solo obsesionada).

Su tiempo se acercaba, ella esperaba ansiosa. Su familia en particular había heredado de generación en generación el liderazgo de su gente. Su tío abuelo se lo había heredado a su sobrina, pues no iba a tener hijos, y esa sobrina, que era su tía, se lo había heredado a ella, pues tampoco iba a tener hijos. No entre su gente, y ese era su destino como líder. Ahora le tocaba.

Tiempo después, llegó el día; bueno, en realidad la noche. Esa noche él se bañaba, y ella, junto a una vieja, esperaban cerca. Llegó el momento en que él se puso encima esa extraña espuma blanca que deja a su gente ciega por unos momentos, y, a una orden de la vieja, ella avanzó con cautela.

- Debes tomar su cuerpo, debes tenerlo, ha llegado el tiempo -le murmuraba la vieja. Sin embargo a cada paso parecía ponerse más nerviosa, y terriblemente triste.

El lugar estaba mojado, y ella no podía caminar bien, pero pronto llegó a su lado. Él estaba todavía con lo ojos cerrados cuando sintió una especie de pellizco suave en el empeine, pero continuó lavandose la cabeza concienzudamente. Cuando abrió los ojos no había nadie.

- ... this is true love makin', this is true love makin'... I know that... -continuó murmurando la letra de una canción mientras disfrutaba de su baño y observó las caprichosas formas que tenía el agua al dispersarse en el suelo- Baby the true love, for you... -Nada raro le pasó esa noche.

Un poco apartadas, en medio de la oscuridad, ella miraba avergonzada el piso, mientras la vieja le miraba compasiva.

- ¿No quieres tomarlo así, no? -le dijo luego de que él salió y se fué a dormir- No quieres tomarlo de esta forma, ¿verdad? Sé lo que sientes, y aunque no es propio de nuestro pueblo, sé que no quieres perderlo, como aliado nuestro, como nuestro bienhechor, y tu lo quieres a tu lado... ¿no?

Ella sabía el castigo por este tipo de cambios en los planes, y aunque continuaba escuchando, empezaba a elaborar un plan en su mente a marchas forzadas.

- Debes irte ahora, pues no puedes regresar con nosotros -le dijo la vieja- la gente probablemente no sepa en un principio si fracasaste o no, y eso te dará tiempo.

Después de observar con gratitud y conmovida a la vieja, se puso en marcha. Sabía lo que tenía que hacer, cómo hacerlo, los que le enseñaría el camino... pero era muy lejos, y ella no sabía por qué rumbo comenzar.

El amanecer todavía no estaba cerca, y mientras él terminaba de leer algo en su cuarto y se dormía soñando quizás con la musa que lo obsesionaba, ella salía de esos territorios, esos de los que nunca había salido, y se internaba en tierras desconocidas.

Caminando por caminos nuevos, por sendas extrañas para ella, en la noche alumbrada por inexplicables lunas y nubes amarillas, se despidió de su amado en silencio y rogó por que su descabellado plan funcione.

martes, marzo 14, 2006

Diosita

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miércoles, noviembre 30, 2005

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martes, noviembre 01, 2005

Salto

Se veía como la cosa más fácil del mundo en un principio.

Me preparé para saltar, y de todos modos no era gran cosa, pensé.

Tomé impulso y di un tropezón con un pedazo de ladrillo mientras caminaba de espaldas, algo dubitativo.

Me puse a correr pensando el ladrillo, creándolo de un pedazo en mi mente... y me detuve en seco.

El ladrillo que recompuse era negro y brillante, pulido y sinceramente bello. Di vuelta y me fijé con cuidado en el pedazo. Recibí un puñetazo en la nuca antes de darme cuenta que el pedazo recomponía perfectamente mi visión.

La muchedumbre impaciente me obligó a saltar. Tomé impulso de nuevo, intentando no mirar abajo, y corrí cerrando los ojos. Los abrí justo antes de llegar al borde y salté, grácil y elegante. El Vaquero me tiró una piedra al mismo tiempo que el puñetazo en la nuca se desvanecía. Un pedazo de ladrillo negro-pulido-brillante y me di vuelta a tiempo para agarrar la piedra que me había lanzado.

La piedra resultó ser precisamente el pedazo de ladrillo... ¿me estaba persiguiendo? Me sonreí ante la idea, siempre estupideces en la mente, pensé.

Una eternidad después, llegué al otro lado. Me di vuelta y saludé a la muchedumbre. La Chica caminó directo a mí y cayó al vacío sin chistar. Luego el Vaquero sonrió y se desvaneció murmurando groserías.

Se podía oír ya a la Chica, muy abajo, luchando con el Vaquero e intentando escalar, cuando me fijé en el pedazo de ladrillo. Era azul y de una textura áspera, que a la vista recreaba pequeños gránulos, irrealmente uniforme. La Chica gritó, e Igor corrió al barranco, cayendo a gran velocidad.

Observé como brillaba el pedazo en mi mano, y casi se me antojaba que estaba creciendo. Al frente el Anciano me miraba fijamente, casi como si fuera a hablar en cualquier momento; la lucha seguía abajo, aunque esta vez era entre el Vaquero e Igor. Los gritos en inglés y ruso se oían graciosos, pues ambos hablaban español normalmente. La Chica me gritaba algo, aunque no pude entender ese hebreo tan antiguo. El Anciano seguía mirando en esta dirección, aunque esta vez veía fijamente al pesado ladrillo que colgaba pegado de mi mano.

Bajé la vista un instante y miré el ladrillo sudar, llorar, transpirar, derretirse, quien sabe. Lo posé en el suelo un poco después de que las gotas que caían al suelo empezasen a dibujar un amplio cuadrado alrededor mío. El ladrillo muy pronto era uno y medio, y ambos brillaban, con un color rojo, inyectados de sangre los cuatro, brillantes se replicaban sobre el cuadrado que antes habían dibujado. Así observaba los ocho ladrillos, aunque mi mirada parecía no haberse retirado de la cara del Anciano, y, para mi sorpresa, habló.

El Niño y la Niña movían la boca al mismo tiempo que el Anciano, como si fueran un coro largamente practicado, aunque sabía que todas las voces, la Legión, salían de la boca del Anciano. Cientas murmuraban trivialidades, relatos sin fin, sandeces, y otras decían cosas menos importantes. Por fin escuché una cita filosófica soltada en medio del tremor, y miré compungido al Anciano; ¡Como se atrevía!

El Vaquero e Igor dejaron de pelear y desaparecieron para siempre, luego ellos, que no eran ellos, aparecieron a mi lado. Los ladrillos, cuatro millones ciento noventa y cuatro mil trescientos cuatro, brillaban con un vomitivo color verde claro, infinitamente iguales, obsesivamente uniforme la pared, alta y terrible... la Chica saltaba por encima de los ciento treinta y cuatro millones doscientos diecisiete mil setecientos veintiocho ladrillos, y caía pesadamente sobre el suelo de tierra, no menos pesada que los nuevos muros, no menos pesada que las miles de voces de la Legión al otro lado. ¿Teníamos que pasar por esto siempre que había que reconstruir la torre de Babel? El descubrimiento, el salto, leal isdaicortiefzicio, la pelea, los sesenta y cinco mil quinientos treinta y seis demonios hablando y la piedra que quiere alcanzar a Dios... enloquecedoramente perfecta (era ella, no nosotros).

No pude dormir esa noche.

sábado, agosto 06, 2005

Tengo...

Un día caminaba dentro de mi mente, y me tropezé con que hay muchos baches. Creía que había solucionado eso, pero las divagaciones mías siguen siendo... nuevas rutas por caminos desconocidos... y muchas veces remeditar sobre algo no ha afinado ese lugar, ni cubierto todas las lagunas, sino tan solo alargado el camino, pulido algunos sectores, si, pero principalmente alargado la vía.
Creía que conocía como soy, pero cada vez me doy cuenta que me puedo sorprender, y eso me gusta. Por lo menos no me aburro estando conmigo, cerrar los ojos e imaginar es cosa de un segundo, y mi imaginación todavía no anda tan embotada, inclusive con el bombardeo de imaginación ajena a la que lo someto.
Creo que se me quiere y respeta, y descubro que no es necesario... bueno, no es pertinente, en realidad, preguntar a la gente qué siente por mi. No hace falta, las cosas esas se muestran solitas, y es momento de observar, en vez de preguntar. Se han pasado de moda los contratos verbales, y una cultura que no observa ni contempla honorabilidad en la palabra, se escuda en la mentira para mostrarse, al final, con un peso tan grande de las generaciones y generaciones de mentiras que creó, que estas se caen solas, y dejan al descubierto verdades que no buscábamos siquiera.
Tento de admitirte en esta ocasión, no creo que haga falta decirte que eres un cielo más llá de otro cielo, y que no eres una sola persona. Contento de demostrar que te quiero, descubro que mientras más me desencanto, a esta edad, de la humanidad en general y de las personas en particular, más te quiero. No eres nadie en particular, sino mucha gente; y te quiero. Hacer algo por ti, imperfecta, y llena de defectos, tal como soy yo...

domingo, julio 24, 2005

Algunas cosas para el amor de estos mis días...

Te sueño,
y en mi inquieta noche
no encuentro sosiego,
mas ligeros son los pensamientos
e iluminados de ilusión.

No te siento...
y me duele, mientras tú,
suave luz de luna,
bañas mi rostro
sobrecogido por tí.

El frío aumenta,
mas no le tengo miedo,
inviernos crudos van a venir
antes de llegar a tí,
doncella y guerrera.

Tu vaivén me impacienta.
Te alejas, como tímida marea
que abandona los tristes muelles.
Te acercas, impetuosa y veloz;
tu cercanía es niebla densa, casi irrespirable.

Me abandono,
y en tus sueños encuentro mi alegría.
No vivo si no es por tí,
tu incandescente espíritu arde,
valientemente te defiendo, mi princesa.

Mas no te siento,
y acogido a mis ensoñaciones
batallo por un reino
donde pueda darte un trono
y, de noche, te sueño.

___________________________________________________

Ella llegó del colegio y vió unas maletas. Suspiró, mezcla de resignación y esperanza de que no fuera un molesto pariente, de esos que en todo se meten, y que nada dejan en su lugar. Sin embargo en su casa no había nadie, y solo estaban las enigmáticas maletas.

Se quedó en su casa, que estaba vacía, aunque las maletas le incomodaban, como esas extrañas estatuas de ojos en perspectiva, que parecen seguirte con la mirada, y que siempre parecen espectantes a lo que vas a hacer o decir.

Calló un buen rato, mientras renegaba, por que no había comida, y ese día había llegado con ganas de siquiera poder paladear algo de su refri, no importaba... Regresó de la molesta presencia a sus ocupaciones habituales, y, en espera de que alguien llegue con noticias de donde carajos podía conseguir comida, decidió ponerse a leer en su cama.

Tenía media hora leyendo, y había caído dormida. Sintió como una mano se pasó por su rostro, y pensó que sería alguien que había llegado de buen humor; sin embargo su cansancio le dijo que siguiese en esa suerte de sueño. Luego escuchó como se cerraba la puerta, el ruido de las maletas... y... silencio.

Despertó algunas horas más tarde, y descubrió que, para su sorpresa, sus padres estaban furiosos en la sala.

- ¿Qué hacen? -les preguntó algo somnolienta.
- Un tipo vino, dijo que te buscaba... era un extranjero... y bueno, fuimos con él a la policía... por que... bueno, eres menor de edad... y no nos gustó "tu pequeña visita" ¿quien demonios es ese tipo? - dijo su madre, algo irritada.

A ella le dió un pequeño sobresalto escuchar esa historia, y más sabiendo que nadie de los que conoce en el extranjero sabe donde vive ella. Así y todo calló y solo escuchaba mientras su madre seguía hablando furibunda.

- Bueno, aunque tenía todos los papeles en regla, no nos ha gustado la visita, y los policías, por ser él boliviano, le han deportado, bajo sospecha de llevar cocaína... -su madre calló un rato y dijo- bueno, no le encontraron nada, pero ya no podían echarse atrás... te dejó algo antes de recoger sus maletas... no quería despertarse -concluyó, quizas medio conmovida.

Ella corrió a su cuarto y encontró una pequeña carta. No decía gran cosa, y ella esperaba algo más de una despedida así de dramática. Pero no, la cotianidad y los papeleos, los apuros y la policía habían hecho de ese incidente extrañamente seco y algo... inusual...

"toqué tu piel como leche... sentí el océano..." decía, nada más, la nota.

_____________________________________________________

Ella caminaba por esas calles un poco vacías a la hora de la siesta, tan acostumbrada en ese lugar. Pensaba que había sido una mala idea irse a pie a su casa, pues era lejos. Estaba de mal humor, y bueno, no estaba para aguantar nada hoy.

Un tipo, con una mochilota y unos lentes oscuros, con la típica pinta del turista al que van a asaltar en menos de 15 minutos, preguntaba, con un mapa en la mano, a alguna gente, que de mala gana le contestaba, y de mala gana se ponía a caminar de nueva cuenta. Cuando se acercó a ella, él notó que ella... se quedó paralizado en medio de la calle, aunque ella, que lo vió solo fugazmente, al verlo con la cara pasmada y con los ojos, ocultos detrás de esas inmensas gafas, seguramente mirándola de mala manera.

Y se pasó de largo, apurando el paso, antes que su ya molesto día se convirtiese en un circo de extravagantes irritaciones...

Llegó a su casa, y, como se sentía de humor para ello, y no tenía a nadie, en ese intante, para pedir permiso, se conectó a la wired. El msn estaba desierto, y su correo solo contenía una carta de su novio, cosa que, para ese entonces... era regular.

Leyó con cuidado el mail una y otra vez, y no encontraba sentido. ¿Qué demonios esperaba él si viajaba sin las más mínimas precisiones del lugar donde podía encontrarla? Desvió su vista una vez más a la fecha del viaje, y todavía era en dos semanas. Pensó que ya le podría decir mejor donde, a qué hora, como encontrarse; y se consoló ante la estupidez que acababa de leer.

Prendió las noticias, y es que, cuando su casa estaba sola, podía permitirse la compañía de cualquier ruido. Un tipo había sido victimado por unos maleantes; un tonto turista que no sabía ni donde estaba. Le vió la cara, y le pareció familiar. Por supuesto que luego la censura impuesta por los medios habían deformado el rostro

No dejó de pensar que él era Alvaro, que había viajado antes, como sorpresa, pero nada nunca pudo decírselo con certeza.

___________________________________________________

Sonaba ese viejo campanario que, desde mi casa, por estar en el tercer piso, se podía oir, aunque, en realidad no estaba tan lejos. Eran las 2 de la mañana, y afuera había un escándalo lindo, pero los perros ya se iban a callar, lo juraba lo avanzado de la noche... Me acosté en mi cama, y me dí vuelta, como acostumbro, dándole la espalda a la ventana. Pasaron algunos minutos, mientras yo, como de costumbre, me había sumergido en mis sábanas, y me imaginaba alguna aventura épica o alguna corta leyenda que un pueblo inexistente podía contar.

Entonces... en medio de mis ensoñaciones, enterrado en mi cama, mientras el oxígeno me escaseaba y el sueño me embargaba... escuché. El ruido todo se había extinguido, y solo un repiqueteo en la ventana allanaba ese tenso ruido, mismo que me aterraba, mientras lentamente salía de mis sueños.

Entró ella, y la ví con los ojos desorbitados. Lo tarde de la noche me permitía verla, como si tuviese luz propia, y ella avanzaba, casi flotando, hasta sentase a mi lado, yo, que permanecía sentado en mi cama, pero con la firme impresión de que esto era un sueño, un alucinante sueño destinado a despertarme con un dolor de pecho. Pasaron quizá unos 5 minutos, tiempo en el que ella solo veía la mágica ciudad, que callaba conteniendo tanta vida dentro, y las luces de los faros se reflejaban en sus ojos que brillaban. Yo la observaba en silencio, mientras cada vez me convencía de que este era el sueño más parsimonioso del que haya tenido noticia, o del que me acuerde. El peso de su cuerpo, el calor de su presencia... el suave olor a una infusión desconocida... esto no era un sueño, y sacudía mi básica lógica, mientras parecía afirmar con incontrolable poder la existencia de los milagros.

No era su presencia en este cuarto, fuera de toda lógica, lo más increíble, sino comprobar que ella existe.

Mis manos se habían enfriado fuera de mi cama, y recordé que estaba haciendo viento afuera, y de pronto me pregunté si ella tendría frío.

- ¿Tienes frío? -Le pregunté-. Creo que no tendrías que haber venido... vestida así.
Ella llevaba un largo vestido negro, y Alvaro se empezó a desesperar.

- Espera -dijo, saliendo de su cama- fué y trajo una frazada, mientras se preguntaba la utilidad de todo esto... si era un sueño, no le haría frío, y, si era una aparición o un milagro, todo esto era irrelevante.

Sin embargo, mientras él se acercaba, notó que ella lo miraba ahora a él, quizá tan aterrada como él de verse ahí... en medio de la noche, en el cuarto de un tipo que solo conoce por MSN...

Él solo hizo lo que más lógico le pareció. Abrazó por la espalda a la novia que tanto tiempo había querido tocar, mientras esperaba que todo esto tuviera explicación, mientras esperaba que ella dijese algo, mientras soñaba, y buscaba sus manos, que estaba frías, y las tomaba entre las suyas... miró por el ventanal de su cuarto, y el reloj, a lo lejos, marcó las 2 de la mañana de nueva cuenta.

jueves, junio 23, 2005

quiero escribir...

Quiero escribir... pero me atasco, me pongo furioso... y, de rabia, y por la boca, me sale espuma... :P.

Quiero escribir... pero solo me salen cosas light, críticas light, análisis light, rabia y agrios comentarios, y de paso son light... y todo tan liviano... como la espuma...

Quiero escribir... pero termino haciendo cualquier cosa, termino mirando la tele... termino soñando despierto... y cuando me doy cuenta... yo mismo, yo, soy espuma.

Pensamientos aleatorios; o, que digo, poesía

Adentrándome en lo profundo de mí
encontré el vacío de lo que seguramente eras tú
entonces me quede pensando
en que no estas como siempre a mi lado
y solo queda el silencio, rodeado por las mentiras
que susurraron tu nombre.

No estas, por que no estuviste, y por que te imaginé
tan grande eras, tan majestuosa la caída
tan llena de gracia, tan tiernos los labios.

Me miento fingiendo que no tienes más que a mi;
ambos sabemos la verdad.
Y de todas las cosas que podía decirte;
¿como iba yo a saber que un "te amo" era la peor?

Tenías que dejar ese vacío, tan sazonado,
tu sabor en aquellas llanuras sin fin...
y si no tienes la culpa de nada...

¿Por qué he de culparte yo, con este texto denunciatorio?

Lssäs dä Rryl Vnmakah...